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Según la Organización Mundial de la Salud, uno de los
cinco asuntos que más le preocupa en la actualidad es el
Síndrome del Edificio Enfermo y sus consecuencias sobre
los ocupantes.
EL DERECHO A UN AIRE INTERIOR SALUDABLE;
I Bajo el principio del derecho humano a la salud,
todo el mundo tiene derecho a respirar un aire interior
saludable.
II Bajo el principio del respeto por la autonomía del
individuo (individualidad),
todo el mundo tiene derecho a disponer de acceso a la
adecuada información sobre sustancias y compuestos
potencialmente perjudiciales para la salud y de ser
provistos con las herramientas adecuadas para, como
mínimo, controlar estas exposiciones parcialmente.
III Bajo el principio de no perjudicar (no hacer daño),
ningún agente en concentraciones que supongan un peligro
innecesario de salud para los ocupantes debe ser
introducido en el aire interior.
IV Desde el principio de la beneficiencia (hacer el
bien),
todos los individuos, grupos y organizaciones asociadas
con los edificios, públicas, privadas o gubernamentales
tienen la responsabilidad de abogar o trabajar para que
los ocupantes de los edificios disfruten de una adecuada
calidad de aire interior.
V Desde el principio de la Justicia Social,
el estatus socioeconómico de los ocupantes no debe
influir para determinar su acceso a un aire interior de
adecuada calidad, si bien el estado de salud puede
determinar una posición especial para algunos
colectivos.
VI Desde el principio de la contabilidad,
todas las organizaciones relevantes deben establecer
unos instrumentos explícitos para evaluar y determinar
la calidad de aire interior así como su impacto en la
salud de los ocupantes y en el medio ambiente.
VII Desde el principio de la prevención,
donde se estime que exista un riesgo potencial
relacionado con el aire interior, la presencia de la
incertidumbre no se utilizará como una razón para
postponer la adopción de medidas para acotar y prevenir
dicha exposición.
VIII Desde el principio del que contamina paga,
el organismo o persona responsable de la contaminación
es responsable por cualquier daño a la salud o al
bienestar resultante de ambientes interiores poco
saludables, adicionalmente el contaminador es
responsable de la mitigación y remediación.
IX Desde el principio de la sostenibilidad,
salud y preocupación por el medio ambiente no se pueden
separar y por tanto la provisión de aire interior
saludable no puede comprometer la integridad ecológica
global o local o los derechos de las futuras
generaciones.
Fuente:
The Right to Healthy Indoor Air; World Health
Organization, 2.000
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